2.- Contestar a las siguientes preguntas:
a) Lugar y fecha de nacimiento de este escritor.
Nacio en Barcelona el 26 de julio de 1947.
b) Citar los libros con más ediciones en España a fecha 1 de mayo de 2010.
La nueva tierra,La modelo descalza,Diario de un pardillo, Tester,El monstruo de la realidad virtual, El secreto del escritor fabuloso,Historia de un segundo, Siete días de julio.
c) Resumir el argumento de estas novelas suyas: Campos de fresas, La piel de la memoria y El niño que vivía en las estrellas.
Luciana, 17 años, está en coma por haber ingerido una pastilla de éxtasis. Es “el día siguiente”. Mientras sus amigos se preguntan qué ha pasado, Eloy, el chico que la ama, busca desesperado al camello que le vendió la pastilla para tratar de salvarle la vida. Sólo analizando qué contenía la droga sabrán los médicos a qué se enfrentan. Luciana se convierte en noticia de la prensa depredadora y en unas pocas horas a su alrededor todo se convulsiona: sus padres, su hermana pequeña, su mejor amiga que es bulímica y la necesita para luchar contra su enfermedad, los médicos, la policía que persigue al camello y este que se enfrenta a su jefe... Y mientras, Luciana lucha una partida de ajedrez con la muerte.
d) Premios recibidos por el autor en los últimos cinco años.
2005. Premio Fiter i Rossell de novela (Andorra) por "Sinaia".
2006. Premio Edebé Juvenil por "Llamando a las puertas del cielo".
2007. Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por "Kafka y la muñeca viajera".
2007. Premio Bancaixa Ciutat d´Alzira de Narrativa Juvenil por "Els focs de la memòria".
2009. Premio Protagonista Jove por "Kafka i la nina que se'n va anar de viatge".
2010. Premio El Barco de Vapor por "Historia de un seg
e) Leer el cuento El saco de cemento (sección "Leer gratis") y resumirlo en diez líneas.
EL SACO DE CEMENTO
El saco de cemento estaba en mitad de una montaña de sacos de cemento, lleno de polvo por fuera y, claro está, de cemento por dentro. Había llegado a la fábrica en buen estado, recién salido de la imprenta que los confeccionaba, pero allí, de inmediato, lo habían llenado, cerrado y apilado a la espera de ser enviado a la obra que lo comprara.
El pobre saco de cemento estaba triste.
Su vida iba a ser corta y, por desgracia, tan discreta como sucia.
Todos los sacos de cemento estaban como él, sin ganas de hablar, aplastados unos con otros, imaginando que, una vez los vaciaran, acabarían en un basurero, y luego... quemados, destruidos, hechos trizas...
Aquella fue una larga noche.
Por la mañana unos hombres empezaron a cargarlos. Idas y venidas desde la montaña hasta unos camiones donde otros hombres los colocaban debidamente. El saco de cemento viajó en el hombro de un joven negro y en el camión lo recogió otro hombre de aspecto indígena que lo puso casi en la parte de arriba de una pila, y mirando hacia afuera. Así que, por lo menos, cuando el camión arrancó, el saco pudo ver un poco el mundo, las calles, las casas, las gentes...
Aquello era fascinante.
Pero el trayecto, de dos horas de duración, se le antojó muy corto.
Cuando llegaron a su destino, los sacos fueron bajados del camión por otros hombres, y ésta vez a él le tocó quedarse en la parte inferior de la pila, con un montón de sacos encima. La obra en la cual el cemento que contenían iba a convertirse en parte de su estructura era muy grande. Una hermosa construcción.
El saco de cemento pensó que, a lo mejor, tardaban uno o dos días en utilizarlo.
Se equivocó.
Aquella misma tarde la pila disminuyó muy rápido y antes de la hora en que se daba por concluida la jornada laboral fue vaciado hasta que en su interior no quedó nada salvo el polvo del cemento. Tras ello, el saco, arrugado, fue a parar a un lado.
Aquella noche, en el basurero, a la espera de saber su destino, miró el mundo por última vez.
Y al amanecer...
La niña era pequeña, unos ocho o nueve años. Pequeña y muy guapa, manos de seda, sonrisa de colores, piel negra y brillante, ojos grandes.
Se detuvo frente a él y los demás sacos, cogió un puñado, los alisó y se los llevó con ella cantando.
El saco de cemento no entendía nada.
Llegó a un lugar lleno de niños y niñas, y allí fue depositado junto a otros restos en apariencia inservibles: cajas, latas, plásticos, hueveras, cintas... Un sinfín de cosas que, para la mayoría, no eran más que eso: basura. Sin embargo los niños y las niñas se pasaron el día trabajando con ellos, formando adornos con unas cosas y vestidos con otras.
Vestidos.
El saco de cemento fue alisado, planchado, unido a otros cuatro sacos y convertido en un precioso vestido que, luego, la niña que le había rescatado pintó de colores. A él le tocó ser la parte delantera, la más hermosa.
Cuando comprendió la verdad casi lloró.
No lo hizo para no estropear aquel trabajo.
Dos días después hubo una gran fiesta en la escuela. Les visitó nada menos que la Primera Dama de la nación, y un escritor español, y uno del país, y muchas más personas. Y la niña bailó y cantó, con su vestido hecho de sacos de cemento pintados, y sus adornos en la cabeza. Nadie hubiera dicho que aquello eran desperdicios. Nadie.
El saco de cemento vive hoy en un armario, feliz, sabiendo que una vez fue lo que fue, un saco de cemento lleno de polvo, pero que en el presente y en el futuro, será siempre un vestido de colores gracias a la imaginación de un puñado de niños y niñas.
La imaginación.
Como la energía, nada debería crearse o destruirse, sólo transformarse.
© Jordi Sierra i Fabra, Cartagena de Indias 2010
Actividades ficha 17: Cultivo de perlas
Hace 16 años
Respuestas b), c) y d) incorrectas. No se trata de contestar todas las preguntas, sino también de hacerlo correctamente. Nota: 3
ResponderEliminar